Semana No. 3 del LAB!

Registro de Procesos en las mesas de trabajo durante la tercera semana de laboratorio

 

IDENTIDAD E IMAGINARIOS

Por: Juanita Carrillo

Al iniciar el laboratorio cada uno iba soltando ideas, primeras impresiones de lo que – de algún modo- podría llegar a ser nuestra mesa de trabajo.  Hablamos de lugares invisibles, de las calles con sus nombres muy particulares (imperceptibles para algunos), historias, recuerdos y suspiros – porque un recuerdo es como un suspiro-.

Visitamos algunos lugares que habíamos descrito, que recordábamos: el café de lo viejitos y el olor a madera añeja, de sombreros maletines y corbatas viejas. El bar de lo huecos ocultos en paredes rotas y cojines aplastados, el bar que tanto recordaba Joela.

Finalmente decidimos salir al azar – encuentros con el azar, imaginantes…-  ocurrió el milagro del encuentro con un viejito –sin nombre, seguro tenia uno, uno que no escogió que le pusieron-, recordaba el Palacio de la Chicha lugar que nunca encontramos pero que en remplazo apareció el Portal de la chicha, con historias de cientos de años, de muertes, de preparaciones ancestrales, de maíz, entierros, fantasmas y por supuesto chicha; Juanito (el chico que nos atendió), luego empezó a contarnos las historias invisibles, de política las que uno sabe o se imagina pero con las que se hace el sordo, el tonto.

Replanteamos un poco el proyecto ya que no sólo íbamos a evidenciar lugares, costumbres o historias sino que también podríamos dar cuenta de problemáticas que derriban no solo la identidad de lo que es la Candelaria sino que cambiarían también los imaginarios que hasta hoy existen en el barrio. Así vamos. Andando.

 

ENCUENTROS Y RELACIONES

Oidero en la calle de los susurros.

Por: Dei Hernandez

Compartiendo diversas inquietudes como tránsitos, migraciones, puntos de encuentro que se generan en los espacios físicos y el transitar de las personas, encontramos una manera de recorrer el barrio LA CANDELARIA: EL SONIDO, que junto con el teléfono con el que alguna vez jugamos cuando niños, el elaborado con dos vasos y lana, se convertirían en el hilo conductor del proyecto.

Luego de recolectar sonidos, decidimos utilizar la CALLE DE LOS SUSURROS como pretexto para ubicar en esta, los dispositivos que nos permitieran llevar distintos sonidos, puntuales e incidentales, como una manera de trasladar espacios dentro del mismo barrio y generar un punto de encuentro entre las personas que lo transitan y nuestra manera de escucharlo.

Salimos entonces en búsqueda de la calle de los susurros, con la idea de indagar las posibilidades que la arquitectura nos proporcionaba para ubicar los dispositivos. Al no encontrarla decidimos preguntarle a las personas, al parecer todos habíamos escuchado de esta, teníamos en la memoria la placa que la definía pero no sabíamos determinar el lugar especifico en el que se encontraba. Como último recurso llegamos a la Alcaldía al no encontrarla en el mapa, ni en la red, finalmente luego de una llamada, nos dieron la dirección, carrera 3 entre calles 11 y 12 pero al llegar, nos encontramos con la Calle de Venera.  Al parecer, la CALLE DE LOS SUSURROS, solo esta en el imaginario de las personas y parece ser uno de tantos mitos que rodean la Candelaria.

Decidimos entonces, crear la  CALLE DE LOS SUSURROS y de manera portátil poder circular los sonidos del barrio tales como recorridos, descripciones, relatos, entre otros. A través del dispositivo  que llamamos “oidor”, que consiste en unas sillas que contaran con la  placa que define la Calle de los susurros y los teléfonos que reproducirán los sonidos. Este proceso, se acompaña con una campaña de expectativa desarrollada a manera de cuña y flyers, para generar la pregunta sobre esta calle, dónde se encuentra y qué sucederá allí.

El registro del proceso, intervención y resultados se publicaran en una plataforma virtual que próximamente estará circulando.

Los invitamos a que busquen en la calle de los susurros un oidero portátil. Este viernes 17 de agosto de 2012, entre las 2 y las 5 de la tarde, la callé le hablará al oído.

      

 

ECONOMÍAS LOCALES

Por: Jaime Rodríguez

El proceso de acercamiento al barrio empezó con la elección de un lugar que a todos nos parecía interesante desde nuestro conocimiento previo, La Plaza de la Concordia o Mercado Milagros, por ser un modelo de comercialización tradicional, pero sobretodo, porque queríamos conocerlo, pues la mayoría del grupo nunca habíamos entrado. Hablamos con los vendedores de la plaza indagando sobre el flujo de visitantes diario y sobre los productos que ofrecían, y encontramos que poca gente del barrio visita la plaza, y la mayoría del tiempo permanece sola, salvo algunos días a la semana, por lo cual vimos la posibilidad de promover el lugar alrededor del barrio, para fortalecerlo como lugar de encuentro y de intercambio.

Sin embargo decidimos buscar otros lugares interesantes y recorrimos el barrio para identificar las dinámicas comerciales que lo hacían particular, donde pudiera haber otras posibilidades de intervención.

Desde el principio tuvimos una actitud observadora y abierta al entorno, intentando recoger la mayor cantidad de información, caminamos desde el Mercado Milagros hasta la plaza de Bolívar, y nos dimos cuenta que una de las características principales de las economías locales era la agrupación de negocios del mismo tipo en la misma cuadra, la cuadra de los sombreros, la cuadra de las telas, la cuadra de los vestidos de ocasión, la cuadra de los botones, la cuadra de las joyas, entre otras; al mismo tiempo, nos llamó la atención el sentido de los nombres de las calles, pues a pesar de que muchas han llevado su nombre por varias generaciones, se desconoce su origen, y ni los historiadores ni los vendedores que llevan ahí varias décadas pueden dar razón de ello, y dichos nombres, en su mayoría, no responden a lo que se vende en esas calles.

Luego de encontrar estos dos lugares de intervención decidimos hacer varias acciones interrelacionadas con el fin de a) abordar la relación entre el significado de algunos nombres de las calles y lo que sucede allí comercialmente b) promover el uso de la plaza de la concordia y recoger historias que enriquezcan su memoria y c) visibilizar los negocios tradicionales de la Candelaria involucrando a los vendedores a la acción, quienes cuentan con su propia voz lo que ofrecen. El resultado de este proceso de inmersión es una lectura en varios niveles que abarcan: intervención en el espacio público, mapeo a través de registros sonoros y acciones relacionales orientadas hacia el performance.

    

 

Grupo: Espacio Público

   

 

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